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Como Jesús

Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. — Mateo 3:17 (RVR60)

Lo que el Espíritu me mostró

Hace unos días estaba orando. No era una oración rutinaria — era una oración intensa y profunda. Le estaba diciendo al Espíritu Santo: "Quiero agradarte. Quiero que mi vida sea una morada donde Tú te sientas complacido." Y mientras oraba, percibí algo en mi espíritu. Fue como si el Espíritu Santo pusiera algo en mi mente — una dirección clara, un entendimiento que no venía de mí: Jesús.

Y supe inmediatamente lo que me estaba diciendo: "Yo sé que quieres agradarme. Pero necesitas ser como Él."

El único en quien el Padre se complació

En toda la historia, solo de Jesús el Padre declaró públicamente desde los cielos: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." No lo dijo de Abraham. No lo dijo de Moisés. No lo dijo de David. Lo dijo de Su Hijo.

¿Qué fue lo que caracterizó la vida de Jesús? Como el Hijo amado, vivió en perfecta obediencia al Padre y en total dependencia del Espíritu. No había división en Él — toda Su vida estaba completamente rendida al Padre. Su relación con el Padre no era solo de obediencia, sino de unidad perfecta. Él mismo lo dijo: "Yo y el Padre uno somos" (Juan 10:30).

Ya tenemos el ejemplo perfecto

Y eso es una noticia increíble. Porque significa que no tienes que inventar cómo agradar a Dios — ya hay alguien que lo hizo perfectamente. El Padre ya se complació en alguien, y ese alguien es Jesús. Tu llamado no es inventar tu propio camino, sino seguir el de Él.

Y lo más poderoso es esto: el mismo Espíritu que llenó a Jesús, que lo guió, que lo capacitó — ese mismo Espíritu vive en ti. No porque puedas copiarlo por tus propias fuerzas, sino porque estás unido a Él y Su Espíritu obra en ti. No estás solo en esto. Tienes todo lo que necesitas para ser formado a Su imagen.

Esta semana, miremos a Jesús

Hoy empezamos una serie donde vamos a fijar nuestros ojos en Cristo — no como un concepto teológico, sino como el modelo vivo de lo que significa agradar al Padre. Cada día vamos a ver un aspecto de Su vida que el Espíritu quiere formar en nosotros.

Empieza aquí: Jesús es el estándar. Y la invitación del Espíritu no es que te esfuerces más, sino que te dejes transformar por tu unión con Cristo.

Hoy, antes de seguir con tu día, hazle esta oración al Espíritu: "No quiero ser mi mejor versión. Quiero ser como Tu Hijo. Fórmalo en mí."

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