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Crecer en el temor de Dios

Ver reflexion3 minEl temor de Jehová es manantial de vida
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El temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte. — Proverbios 14:27 (RVR60)

¿Qué es el temor de Dios?

El temor de Dios no es tenerle miedo. Es una reverencia profunda, una conciencia viva de quién es Él: santo, justo, todopoderoso y lleno de gracia. Es reconocer que cada palabra suya tiene peso, que sus mandamientos no son sugerencias, y que vivir delante de Él requiere humildad genuina.

Quien teme a Dios no huye de Él — se acerca con respeto. No vive a la ligera, sino con intención. No juega con el pecado, porque entiende que Dios ve, Dios sabe, y Dios obra.

Sansón: valiente sin reverencia

Sansón mató un león con sus propias manos. No le tembló el pulso. Tenía una fuerza sobrenatural y un llamado desde el vientre de su madre. Dios lo usó de maneras poderosas, y Hebreos 11 lo cuenta entre los héroes de la fe. Pero su vida también revela una peligrosa falta de reverencia y obediencia en áreas fundamentales.

Se acercó a lo que Dios le había prohibido. Tocó lo inmundo. Jugó con sus votos. Coqueteó con el pecado una y otra vez, confiado en que su fuerza lo sacaría adelante. Y al final, perdió su fuerza, su vista y su libertad.

No le faltó poder — le faltó reverencia en lo cotidiano. La valentía sin temor de Dios es temeridad disfrazada. El proverbio lo dice claro: el temor de Dios es manantial de vida. Sansón tenía dones extraordinarios, pero donde descuidó la reverencia, los lazos de la muerte lo alcanzaron.

El temor de Dios se cultiva

Aquí está la buena noticia: el temor de Dios no es algo que tienes o no tienes. Se puede crecer en él, como en todas las cosas de Dios. Creces en fe, en amor, en paciencia — y también en reverencia.

¿Cómo? Pasando tiempo en su Palabra. Obedeciendo lo que ya sabes. Dejando de justificar lo que Él llama pecado. Pidiendo al Espíritu Santo que te dé ojos para ver a Dios como realmente es.

Cada vez que eliges obedecer aunque nadie te vea, tu temor de Dios crece. Cada vez que rechazas lo que te aleja de Él, echas raíz más profunda.

No te conformes

La historia de Sansón nos enseña que los dones no sustituyen la reverencia. Pídele hoy a Dios que aumente tu temor santo. Que no te acostumbres a su gracia al punto de perderle el respeto. El temor de Dios no te limita — es manantial de vida. Te protege, te guía y te aparta de los lazos de la muerte.

Decide hoy: voy a crecer en esto. No me voy a conformar con conocerlo de lejos.

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