A sus piesA sus pies

Dios no olvida tu trabajo

«Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.» — Hebreos 6:10 (RVR60)

Tu esfuerzo no pasa desapercibido

Hay momentos en el camino de la fe en los que el trabajo parece invisible. Nadie nota las horas invertidas, los mensajes enviados, las conversaciones sostenidas, las oraciones ofrecidas. La semilla sembrada no siempre produce fruto a la vista.

Pero Dios ve. Él no es injusto. Eso lo dice la Escritura con una claridad que no deja espacio para la duda: Dios no olvida el trabajo hecho con amor en su nombre.

Trabajar para Dios es un acto de adoración

El evangelismo no es opcional — Jesús mismo nos lo encargó. Y esa responsabilidad es un privilegio. Orar con ahínco por personas que todavía no conocen a Cristo, invitarlas a la iglesia, atrevernos a compartirles las buenas nuevas de salvación: todo eso es amor en acción.

Cuando intercedemos por alguien, estamos poniéndonos entre Dios y esa persona y diciendo: "Señor, no los dejes ir." Cuando los invitamos, estamos siendo la voz que Dios quiere usar. Cuando les predicamos, estamos haciendo lo que Jesús hizo — y lo que nos delegó hacer.

Y hay algo más: cada acto de fidelidad en este trabajo acumula tesoros en el cielo. No por méritos propios, sino porque Dios, en su gracia, recompensa a los que le sirven con diligencia. Lo que hagas hoy por las almas tiene peso eterno.

No seamos pasivos. Seamos diligentes.

El galardón viene con él

Jesús mismo lo prometió:

«He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.» — Apocalipsis 22:12 (RVR60)

Cada nombre en tu lista. Cada conversación incómoda que tuviste de todas formas. Cada oración por alguien que todavía no conoce a Cristo. Nada de eso se pierde. El Señor viene, y viene con su recompensa.

¿Tienes metas de evangelización?

La aplicación tiene una sección de evangelismo pensada exactamente para esto: para que no solo tengas buenas intenciones, sino compromisos concretos. Nombres en una lista. Metas trazadas. Pasos dados.

¿Ya creaste las tuyas? No dejes que el deseo de alcanzar a otros quede solo como una idea. Ponlo en papel. Hazlo específico. Ora sobre él. Y trabaja con ahínco, sabiendo que Dios no olvidará ni uno solo de esos pasos dados en su nombre.

Empieza hoy

No esperes el momento perfecto. No esperes sentirte completamente listo. El trabajo del reino se hace en medio de la vida cotidiana, con lo que tienes, donde estás.

Abre la sección de evangelismo en la app. Escribe un nombre. Establece una meta. Y sal a trabajar, porque Dios ya está viendo — y viene con su galardón.

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