A sus piesA sus pies

Las zorras pequeñas

Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne. — Cantares 2:15 (RVR60)

Lo pequeño es lo más peligroso

Estos días hemos hablado de la guerra entre la carne y el espíritu, de alimentar lo correcto, y ayer de no proveer para la carne. Hoy cerramos con algo que muchos pasan por alto: las zorras pequeñas.

Las grandes caídas espirituales rara vez comienzan con un gran pecado. Comienzan con pequeñas concesiones que se toleraron durante demasiado tiempo. Esa serie que sabes que no edifica pero que "no es tan mala". Esa canción que alimenta lo que deberías estar matando. Ese scroll interminable a medianoche. Esa conversación que siempre termina en murmuración.

Parecen inofensivas. Pero cada una es una zorra en tu viña — comiendo poco a poco el fruto que Dios está cultivando en ti.

Sansón no cayó de un día para otro

Si quieres ver lo que hacen las zorras pequeñas, mira a Sansón. No perdió su unción en un instante. Fue un proceso. Coqueteó con lo prohibido. Se acercó a donde no debía. Jugó con fuego una vez, otra vez, y otra más. Se fue endureciendo poco a poco hasta que ya no distinguía el peligro.

Cada pequeña concesión lo alejó un paso más de Dios — hasta que un día "se levantó y no sabía que Jehová ya se había apartado de él" (Jueces 16:20). El endurecimiento progresivo te hace perder la sensibilidad a Su voz — y si no te detienes, puede costarte todo.

Mira dónde has caído

Si hoy sientes que algo no está bien en tu caminar con Dios, detente y mira hacia atrás. ¿Dónde empezó? ¿Cuál fue el detonante? Porque el enemigo no te hace pecar de golpe — primero te seduce. Primero afloja un tornillo. Luego otro. Te normaliza lo que antes te incomodaba. Te adormece. Y cuando estás dormido, ataca.

Siempre hay un punto donde empezaste a ceder. Siempre hay una zorra pequeña que dejaste entrar. Identifícala. Ponle nombre.

Cierra la puerta a lo "pequeño"

No subestimes nada. Lo que hoy parece insignificante, mañana puede ser la puerta de entrada al pecado que sí te destruye. Deja de medir el pecado por tamaño y empieza a medirlo por dirección — ¿te acerca a Cristo o te aleja de Él?

Hoy, al cerrar esta serie sobre la carne, te dejo con esto: no basta con no proveer para la carne. Tienes que cazar las zorras pequeñas. Cada una. Sin excepción. Porque tu viña está en cierne — Dios está haciendo algo en ti. No dejes que lo "pequeño" lo arruine.

Recibe el Mana cada manana

Devocionales diarios, seguimiento de oracion y ayuno — todo gratis.

Las zorras pequeñas · A sus pies