No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu. — Efesios 5:18 (RVR60)
Del fruto a la fuente
Ayer pusimos un espejo frente a tu vida y vimos el fruto del Espíritu. Amor, gozo, paz, paciencia… todo eso se manifiesta en ti cuando te expones a Él, cuando el Espíritu empieza a tener influencia real sobre tu vida. Pero hoy vamos un paso más profundo: ¿de dónde viene ese fruto? De una vida constantemente llena del Espíritu de Dios.
Y aquí es donde muchos fallan. Creen que ser lleno del Espíritu es algo que pasó una vez — en un altar, en un retiro, en un domingo poderoso — y ya. Como si fuera un tanque que se llena una vez y dura para siempre. No es así.
No es un evento, es un estilo de vida
Cuando Pablo dice "sed llenos del Espíritu", el verbo en griego es un imperativo presente continuo. Literalmente significa: "sigan siendo llenos", "sean llenos constantemente". No es una sugerencia. No es una experiencia de una sola vez. Es un mandato que implica repetición, constancia, diariedad.
Fuiste lleno el domingo — glorioso. Pero hoy es sábado. ¿Qué pasó entre medio? ¿Buscaste Su presencia el lunes? ¿Le diste espacio el martes? ¿Lo invitaste a tus decisiones el miércoles? El Espíritu no se va de ti — pero Su llenura, Su influencia activa sobre tus pensamientos, palabras y decisiones, depende de que tú te acerques con hambre.
DEBE SER TU OBSESIÓN SER LLENO DEL ESPÍRITU DE DIOS…CADA DÍA
No es exageración. No es fanatismo. Es supervivencia espiritual. Sin Su llenura constante, operas en tu propia fuerza — y tu propia fuerza no alcanza. El fruto se seca. La carne vuelve a dominar. Las batallas que habías ganado se pierden otra vez.
Es tu responsabilidad. Dios no te va a forzar. Él quiere llenarte — está deseoso de hacerlo. Pero espera que te acerques sediento. Jesús lo dijo: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba" (Juan 7:37). La condición no es perfección. La condición es sed.
Acércate sediento
¿Quieres que el fruto del Espíritu se vea en tu vida? Entonces no basta con saber que el Espíritu vive en ti. Necesitas ser lleno de Él — hoy. No mañana. No el próximo domingo. Hoy.
Abre tu boca en adoración. Abre Su Palabra con expectativa. Ríndele tu día antes de que el mundo te lo llene de ruido. Y hazlo mañana otra vez. Y el día siguiente. Que buscar Su llenura sea tan natural como respirar.
No te conformes con un recuerdo de lo que Dios hizo una vez. Búscalo hoy como si tu vida dependiera de ello — porque depende.