A sus piesA sus pies

Mi comida es hacer su voluntad

Escuchar
Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. — Juan 4:34 (RVR60)

Un corazón con un solo enfoque

Durante estos días hemos caminado juntos mirando a Jesús — Su obediencia, Su rendición, Su celo santo. Hoy llegamos al corazón de todo: Jesús vivía para una sola cosa. No tenía agendas divididas. No buscaba Su propia gloria. Su alimento, lo que lo sostenía, lo que lo movía cada mañana, era hacer la voluntad de Su Padre.

Eso no era obligación — era amor puro. Un amor tan profundo que cumplir la voluntad de Dios le daba más satisfacción que el pan. ¿Y sabes qué provocaba eso? Que el Padre se sintiera complacido con Él. Que desde el cielo se escuchara: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia" (Mateo 3:17).

Dios mira tu corazón

La Escritura dice: "Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón" (1 Samuel 16:7). Dios conoce cada detalle de tus intenciones. Ve lo que nadie más ve — la motivación detrás de cada paso, el deseo escondido detrás de cada oración, la rendición silenciosa que nadie aplaude. Nada pasa desapercibido ante Sus ojos.

Por eso no necesitas impresionar a nadie. No necesitas una fe perfecta ni una vida sin fallas. Lo que Dios busca es un corazón orientado hacia Él — uno que, como el de Jesús, encuentre su alimento en hacer Su voluntad.

Tú puedes vivir así

Pablo lo dijo: "Si alguno ama a Dios, es conocido por él" (1 Corintios 8:3). Dios se deleita en quienes le buscan con sinceridad. No porque seas perfecto, sino porque tu corazón tiene hambre de Él. Porque tus pasos siguen los de Jesús. Porque tu vida, con sus luchas y todo, es como perfume derramado a Sus pies — una ofrenda de amor que sube hasta Su presencia.

Tu paso hoy

Ahora déjame preguntarte algo con honestidad: ¿está ese amor en ti? No el que dices que tienes — el que realmente vive en tu corazón. Porque es fácil cantar canciones de adoración y seguir viviendo para ti mismo. Es fácil decir "Dios es primero" y que en realidad sea lo último que ocupa tu mente.

Si hoy miras adentro y descubres que ese fuego no está ahí — no huyas de esa verdad. Quédate ahí. Eso es exactamente donde Dios quiere encontrarte. Él no te pide que le traigas un amor perfecto — te pide que le traigas un corazón honesto.

Si Dios ha hablado a tu vida y sabes que hay áreas donde no le has dado el primer lugar — no resistas Su voz. Si necesitas arrepentirte, arrepiéntete. Si has vivido tibio, indiferente, distraído — dilo. Dile a Dios: "Padre, perdóname. He vivido más para mí que para ti. He buscado mi comodidad más que tu voluntad. Y hoy ya no quiero seguir así."

Y después pídele algo con todo tu ser: "Dios, enciende en mí un amor real por ti. No un amor de palabras — un amor que me consuma, que me cambie, que me duela si es necesario. Que mi comida sea hacer tu voluntad. Que mi vida sea como perfume derramado a tus pies."

Pídelo con hambre. Pídelo con lágrimas si vienen. Pídelo con la desesperación de alguien que sabe que sin Él no hay nada que valga la pena. Porque Dios no desprecia un corazón quebrantado. Él no se aleja del que llega vacío — lo llena. No rechaza al que llega sin fuerzas — lo levanta.

Jesús te abrió el camino. El Espíritu Santo vive en ti. Y el Padre te llama con amor a volver a Él — esperando que des ese paso. Dalo hoy. No mañana. Hoy.

Recibe el Mana cada manana

Devocionales diarios, seguimiento de oracion y ayuno — todo gratis.

Mi comida es hacer su voluntad · A sus pies