A sus piesA sus pies

Rescatados para servir

Escuchar
«He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.» — 2 Timoteo 4:7 (RVR60)

Tienes algo en tus manos

Quiero recordarte algo que tal vez ya sabes pero necesitas escuchar otra vez: Dios puso algo en ti. Tienes talentos, tienes dones, tienes una gracia que te fue dada — y no fue para que la guardaras. Fue para que la movieras.

La intención de Dios cuando te rescató no fue solamente salvarte a ti. Fue que a través de ti, otros pudieran ser bendecidos y Su nombre glorificado. Si solo fuera para llevarte al cielo, te hubiera llevado el día que te convertiste. Pero sigues aquí. Y eso quiere decir que hay algo que Él quiere hacer a través de tu vida.

Pablo cumplió su carrera

Fíjate en lo que dijo el apóstol Pablo al final de su vida: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe." No dijo eso con lamento. No dijo "ay, me faltó esto" o "hubiera hecho más." Lo dijo con la satisfacción de alguien que se esforzó por cumplir su asignación.

Pablo no tuvo una vida fácil. Lo persiguieron, lo golpearon, lo encarcelaron. Pero aun desde la cárcel seguía sirviendo — escribía cartas a iglesias que él mismo había plantado, discipulaba a Timoteo y a Tito a la distancia, trabajaba con sus propias manos haciendo tiendas para no ser carga a nadie mientras predicaba. No esperó condiciones perfectas para moverse. Usó lo que tenía, donde estaba.

Y cuando llegó al final, pudo decir con toda confianza: di todo lo que tenía. No me guardé nada.

Imagínate ese momento

Imagínate llegar al final de tu carrera y poder decirle a Dios: "Señor, con la poca fuerza que tuve, con lo poco que sabía, con los recursos que me diste — los puse a trabajar. No me quedé sentado. No enterré lo que me confiaste. Me esforcé."

Eso es lo que Dios busca. No perfección. No resultados impresionantes. Fidelidad. Que te hayas esforzado en la gracia que recibiste.

Esto es para hoy

No estoy hablando de mañana ni de algún día. Hoy. Con lo que tienes hoy. Sé diligente. Muévete en lo que Dios puso en tus manos. Sirve, ama, trabaja, ora, da. Que tu vida no sea solo una vida rescatada — que sea una vida que dio fruto para Su gloria.

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